La película “Into the wild”, dirigida y escrita por Sean Penn está basada en la vida Christopher Johnson McCandless.
SI NO LA VISTE, NO SIGAS LEYENDO. PERO VOLVÉ CUANDO LA HAYAS VISTO.En 1990, este personaje, de alrededor 22 años, se recibió de una de las mejores Universidades de EEUU con excelentes notas. Donó sus ahorros (Nada más que US$24.000) y con un poco de plata que le quedaba se fue a recorrer su país para hacer un viaje que tendía dos etapas.
La primera etapa de su periplo consistió en vivir deambulando, conociendo gente y adquiriendo experiencia. Alejarse de su entorno natural y recorrer EEUU. La segunda etapa, y la más importante para el, consistía en irse a vivir a Alaska en lo que el llamaba “La Gran Experiencia”. Vivir solo, aislado de la civilización, cazando y alimentándose de lo que la naturaleza le proveyera.
La película podría ser considerado un clásico roadmovie yanqui, donde la ruta es la excusa para narrar lo que se conoce como “el viaje del héroe”. Un viaje donde en este caso Chritopher tiene que volver a nacer, rebautizarse y redefinirse a sí mismo como un alguien, como persona y como ser humano. Se cambia de nombre y decide llamarse Alexander Supertramp. Arraigado en la literatura de autores como Jack London, Leon Tolstoi y Henry David Thoreau, especialmente éste último quien ya había ficcionalizado experiencias de vida en solitaria contemplación.
Con una sola impronta, la de llegar a Alaska y vivir su experiencia máxima, Chritopher se rebautiza a sí mismo. Niega su pasado, su nombre, sus pertenencias, su familia e incluso su identidad. Sus padres y su única hermana no tienen noticias de el durante todo este viaje. Con una necesidad extrema de encontrarse sólo se lanza al abismo y deja que su viaje interior impere todo aquello que lo rodeó, lo hizo crecer y lo acunó durante tantos años. En este viaje, no hay lugar para su familia ni sus amigos. Sin importarle el sufrimiento de sus pares, Chrsitopher deanbula por EEUU en esta búsqueda.
Cuando logra llegar a Alaska, ya después de casi dos años de viajar como un trotamundos sin dar señales de vida a sus seres queridos, encuentra un lugar para acampar. Su paraíso, su espacio de contemplación. Un colectivo abandonado en el medio del bosque, utilizado por cazadores en alguna época pasada.En su nuevo mundo de naturaleza extrema va realizando anotaciones día a día de lo que va haciendo y pasa la mayor parte del tiempo explorando, buscando comida y leyendo. Con muy poca experiencia para la caza y la supervivencia, empieza a pasar hambre y con el hambre le surge el miedo y con el miedo se encuentra sumerge en una profunda tristeza. Es esta situación límite y sobretodo, el miedo a la muerte lo que lo lleva a tocar fondo. Se da cuenta que necesita de su entorno, que necesita a su familia y a sus amigos y a la civilización para compartir su alegría. Como el claramente describe ne sus notas: "La felicidad es sólo real si se la comparte".
El egoísmo lo aisló de los que más lo querían. En la búsqueda del YO dejó de lado al nosotros, para transformarlo en un ustedes y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde. Quiso volver, pero el río que había cruzado 3 meses atrás ahora tenía demasiada agua y era imposible cruzarlo. Sólo, sin comida, sin un mapa y sin medios para pedir ayuda, comienza a morirse de inanición.
A sólo 30 kilómetros de una autopista, a sólo 10km de un puente para cruzar el río, Christopher Johnson McCandless muere de inanición. Sus últimas palabras escritas en un libro decían: “I HAVE HAD A HAPPY LIFE AND THANK THE LORD. GOODBYE AND MAY GOD BLESS ALL!" y firmaba con su nombre real. Nació como Cristopher, quiso vivir como Alexander pero decidió morir como había nacido. Su cuerpo en descomposición fue encontrado una semanas más tarde por cazadores adentro del colectivo.
Cuando vi la película e investigué un poco sobre la historia de este personaje surgieron varias preguntas.
¿Hasta que punto vale la pena seguir el impulso por un viaje interior? ¿Hasta dónde podemos negar nuestro pasado y lo que tenemos a nuestro alcance? ¿Qué necesidad tenemos de renacer por nuestros propios medios?
De alguna manera me reconforta saber que quiso volver. Por sus escritos en el diario que llevaba, parecería ser que se encontró a si mismo y quiso volver para compartirlo. Su egoísmo desapareció y quiso volver. De alguna manera aprendió a saber perdonar al otro, saber pedir ayuda, poder darle a cada cosa su medida y ser autocrítico. Creo que es fundamental hacer estos viajes interiores buscar el verdadero YO y tratar de entender que es lo que uno quiere y sobre todo estar siempre buscando. Pero sin negar nuestra esencia.
Este autorretrato estaba en de la máquina de fotos encontrada en el colectivo junto a su cuerpo. Se lo ve contento, y esta foto tal vez sea una forma de compartir su felicidad… nunca lo voy a saber. Si se le hubiera ocurrido llevar un mapa...

No hay que dejar de moverse, no hay que dejar de buscar, no hay que dejar de viajar. Pero llevá un mapa así podés volver a contarnos cómo te fue. ¿No?
P.D.: La música de la película es de Eddie Vedder, el disco se llama igual que la película. Altamente recomendable!