Me miró otra vez...

posteado por Mariano T. Rodríguez Ribas
Habían pasado poco más de 5 años desde la última vez que nos vimos. Había sido en España. Recostada en su cama de sábanas blancas y tupidos almohadones simplemente se había quedado mirándome. Desnuda, con su blanca piel y la mirada clavada en mis ojos. Recuerdo que la luz de la ventana iluminaba todo su cuerpo, que se exponía sin pudor y una pequeña sonrisa se dibujaba como una mueca, expresión de ternura, deseo, timidez y sobre todo, inocencia. Su lampiña figura posaba para mi mientras la abandonaba entre la multitud.

Esta vez me tomó por sorpresa, su versión vestida ya no estaba a su lado, y extrañamente el paso de los años no se notaba en toda su figura. Seguro que a mi sí, pero ella no se esforzó en demostrarlo. Me miró como si el momento fuera el mismo, exactamente con la misma mueca en sus labios, con la misma desnudez de su mirada, con su pelo enrulado en el mismo sentido y con las mismas sábanas blancas que en algún momento deben haberla sabido cubrir.

Esta vez estábamos en Francia y por más que el idioma era distinto, clavó su mirada en mis ojos, sorprendiéndome. Sus pupilas no latieron como expresión de sorpresa. “No esperaba verte acá”, pensé. Y ella no expresó palabra, se quedó impávida, inmóvil, blanca e iluminada en su total desnudo, colgada de una pared, como la última vez que nos vimos. Y me miró y la dejé ahí abandonada, como hice la última vez. “Me volviste a intimidar”, pensé.

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