QUIÉN SOY Y CÓMO SÉ ESTO

posteado por Mariano T. Rodríguez Ribas
[En Mayo de 2001, en la facultad me pidieron que escriba una autocrítica / descripción mía. Revolviendo backups en casa, buscando otras cosas, encontré este TP y como hace rato que no publico nada... aquí se los dejo. Ahh, sigo siendo feliz, y me siento bastante identificado con la descripción.]

Mayo de 2001

Yo soy Mariano. Un hombre de temperamento recto, de mirada cambiante y de ojos distraídos. Un hombre de cejas perdidas y ceño preocupado. Soy un hombre de peinado desparejo, con la cabeza bastante separada de los pies y con altiva frente. Soy quien tiene crudeza al imponer ideas, y actuación al imponer situaciones; amor por las cosas simples y artífice de las cosas complicadas. Soy quien mira la luz y sus dibujos con admiración, y teme a la somnolienta noche mirándola con aburrimiento. Soy un buscador de ilusiones en las almas de las mujeres, mirando con desazón a las chicas. Soy un solitario delirante, creativo por escape e intuitivo por auto convicción. Cabezadura por diversión y testarudo por genética. Sorprendentemente enamoradizo y contradictoriamente enojadizo. Explicador del sin sentido y de la duda propia, tal vez por poder, tal vez por aburrimiento. Derrochador de saliva por momentos y gritón de silencios por otros. Polifuncional en lo práctico aunque patético en cuanto a lo teórico, desmedidamente desequilibrado en la seriedad e imparable en la jocosidad.
Sé que soy así porque así es como yo me siento, me paro y acuesto, me levanto y me vuelvo a sentir así.. En mi solitaria soledad cuando solo soy yo con migo mismo, me encuentro de esta forma. Mi entorno me dibuja el contorno de lo que soy y lo relleno con mis cualidades, que de acuerdo a mi transparencia se dejan ver o no. De la honestidad de mis actos y de la congruencia entre mi esencia –la que reconozco día a día- y lo que hago harán que yo sea lo que debo ser: YO.

Aquellos fueron los días

posteado por Mariano T. Rodríguez Ribas
...Y estaba en la galería, y se veían las montañas (como siempre se ven desde la galería). Y almorzamos, y disfrutamos del sol. Y cantamos el feliz cumpleaños y ella sopló las velas (como siempre hace en su cumpleaños).
Y eran mis últimas horas de vacaciones y no había viento y tenía pocas ganas de irme (como siempre me pasa en las últimas horas de mis vacaciones).

Hacía más de diez días que estabamos ahí. El aire había estado quieto todos los días, el olor estaba quieto todos los días y yo sabía que me iba. Pero se sentía distinto.Todavía faltaba volver. Y esa sensación de que eran los últimos minutos tenían algo raro. No se sentían como cuenta regresiva. Es como que la añoranza adelantada de lo que sabía iba a recordar los próximos días, hacía de esos minutos unos minutos raros.

Tenía ganas de quedarme pero a la vez ganas de irme para que esos días pasen al recuerdo y así poder sentirlos como tales. Hay veces que siento que me gusta más recordar y añorar lo vivido que vivirlo. Es como que mientras vivo algunas cosas pienso “Que bueno va estar cuando me acuerdo de esto dentro de un tiempo”.

...Y compartimos la mesa y nos reímos en los postres y cargamos el auto y agarramos la ruta y dejamos atrás la cordillera, las montañas, el viento que estaba quieto, la galería, el cumpleaños, las frambuesas. Que bueno que está acordarme de cada una de las cosas que vivo. Espero acordármelas más adelante. Y espero que sigan escritas, porque si no soy feliz, podré releerlas.

Ahora soy feliz y escribo.

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